Cuba, la Policía y la familia Gaviria habrían negociado la liberación
Treinta años después del secuestro de Juan Carlos Gaviria, hermano del expresidente César Gaviria, salieron a la luz nuevos detalles sobre las gestiones que permitieron su liberación tras permanecer 72 días en cautiverio durante 1996. Según revelaciones conocidas recientemente, la liberación habría sido posible gracias a un acuerdo reservado entre la familia Gaviria, altos mandos de la Policía Nacional y alias “Bochica”, comandante del Movimiento Dignidad por Colombia, organización responsable del plagio. La operación también habría contado con la intermediación del gobierno cubano y de Fidel Castro, quien, de acuerdo con los relatos conocidos, activó contactos para identificar y establecer canales de comunicación con la organización insurgente que mantenía secuestrado al arquitecto pereirano. Las investigaciones adelantadas por la Policía Nacional permitieron identificar a los responsables del secuestro, quienes pertenecían al Movimiento Jorge Eliécer Gaitán (Jega), una estructura insurgente liderada por alias “Bochica” desde la cárcel La Picota de Bogotá. El caso ocurrió en medio de la crisis política del Proceso 8.000 y es recordado como uno de los secuestros más impactantes de la década de los noventa, debido a las condiciones extremas de cautiverio que sufrió Juan Carlos Gaviria y a las complejas gestiones nacionales e internacionales que rodearon su liberación.
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Treinta años después del secuestro de Juan Carlos Gaviria, hermano del expresidente César Gaviria, salieron a la luz nuevos detalles sobre las gestiones que permitieron su liberación tras permanecer 72 días en cautiverio durante 1996.
Según revelaciones conocidas recientemente, la liberación habría sido posible gracias a un acuerdo reservado entre la familia Gaviria, altos mandos de la Policía Nacional y alias “Bochica”, comandante del Movimiento Dignidad por Colombia, organización responsable del plagio.
La operación también habría contado con la intermediación del gobierno cubano y de Fidel Castro, quien, de acuerdo con los relatos conocidos, activó contactos para identificar y establecer canales de comunicación con la organización insurgente que mantenía secuestrado al arquitecto pereirano.
Las investigaciones adelantadas por la Policía Nacional permitieron identificar a los responsables del secuestro, quienes pertenecían al Movimiento Jorge Eliécer Gaitán (Jega), una estructura insurgente liderada por alias “Bochica” desde la cárcel La Picota de Bogotá.
El caso ocurrió en medio de la crisis política del Proceso 8.000 y es recordado como uno de los secuestros más impactantes de la década de los noventa, debido a las condiciones extremas de cautiverio que sufrió Juan Carlos Gaviria y a las complejas gestiones nacionales e internacionales que rodearon su liberación.